Olivier Cresp (1955) es uno de los maestros perfumistas franceses más influyentes de la perfumería moderna. Nacido en Grasse, cuna del arte de la perfumería francesa, creció en una familia vinculada desde hacía generaciones al cultivo y comercio de materias primas aromáticas. Su bisabuelo cultivaba rosas y jazmines, mientras que su abuelo comerciaba con ingredientes naturales. Desde muy joven, Cresp acompañaba a su padre a los campos de flores de los alrededores de Grasse, donde desarrolló una memoria olfativa excepcional y nació su amor por el perfume.
Tras formarse en perfumería, Cresp comenzó su carrera en Firmenich, donde se convirtió en uno de los perfumistas más exitosos de su generación. A lo largo de su carrera, creó cientos de fragancias para prestigiosas casas de perfumes. Entre sus creaciones más conocidas se encuentran Angel, de Mugler; Black Orchid, de Tom Ford; y Peoneve, de Penhaligon’s. En 2012, recibió además la distinción francesa de Caballero de las Artes y las Letras por su contribución al arte y la cultura. En 2018 fundó junto con su familia la casa de perfumería nicho Akro, donde pudo seguir desarrollando su pasión por los recuerdos personales y las fragancias adictivas.