Carthusia

La historia olfativa de Capri, donde confluyen tradiciones centenarias, naturaleza mediterránea y artesanía italiana. Según la leyenda, el primer perfume de la isla nació en 1380, cuando los monjes del monasterio cartujo Certosa di San Giacomo dejaron reposar en agua un ramo de flores para la reina Juana de Anjou. Días después, descubrieron que el agua se había transformado en una fragancia única, dando comienzo a la historia de Carthusia. En la actualidad, la familia Ruocco, vinculada a Capri desde hace generaciones, continúa esta extraordinaria herencia con la misma dedicación. Desde el laboratorio de perfumes más pequeño del mundo, a tan solo unos pasos de los famosos Giardini di Augusto, Carthusia lleva más de veinte años creando auténticos perfumes nicho que reflejan el alma de Italia.

Cada creación sigue elaborándose en gran medida a mano, con métodos de producción tradicionales, materias primas naturales y precisión artesanal como pilares fundamentales. Las fragancias son un homenaje a la isla de Capri, donde los cítricos, las flores silvestres, las hierbas mediterráneas y la brisa marina salina se unen para formar una paleta olfativa inolvidable. Carthusia traduce esta riqueza natural en composiciones elegantes que encarnan la sobriedad del estilo de vida italiano.

Con respeto por su patrimonio cultural y natural, la casa se mantiene fiel a sus orígenes mientras comparte la magia de Capri con el resto del mundo. Cada creación de Carthusia no es solo un perfume, sino también un recuerdo atemporal de una de las islas más bellas del Mediterráneo.

Carthusia